con el tiempo, uno se hace a la idea del "imposible",
lo cual no es otra cosa que una cuenta, que da por resultado
no tomar la decisión de perseguirlo.
La templaza y la mesura de los años,
ah, maestras de la cobardía.
El rostro humano y su cuerpo son una maravilla de Botticceli,
un devenir desde el esplendor hacia la decrepitud,
un estado, ni más ni menos, de movimiento de la materia a través del tiempo.
( el tiempo es una cosa que se pega una tras otra cosa igual y nos reviste.)
2011
29 abr 2011
21 abr 2011
adios
adiós querido pasado!
estuve contigo hasta ahora y he desinfectado
todo lo podrido de tu cuerpo;
hace tiempo que me encargo de dar y darte vueltas
para saber de que costado te duele.
pero hoy te veo sanado y es un placer
dejarte ir para siempre.
lo que te sirve de mi y te estas llevando, avanti!
lo que me sirve de ti y me estoy quedando, tante grazie!
espero no encontrarte en el camino,
en cambio si,
cruzarme con tu fruto, la enseñanza.
te doy mi mano que se desprende
de vos sin rencores importantes
porque en este largo trecho compartido
pude entender algunas cosas.
sobre todo el quid de tu insistencia
sobre todo, porque estabas lastimado
y querias que te cure...
anda tranquilo por la senda mansa
te dejo ir, no me debes nada.
2011
estuve contigo hasta ahora y he desinfectado
todo lo podrido de tu cuerpo;
hace tiempo que me encargo de dar y darte vueltas
para saber de que costado te duele.
pero hoy te veo sanado y es un placer
dejarte ir para siempre.
lo que te sirve de mi y te estas llevando, avanti!
lo que me sirve de ti y me estoy quedando, tante grazie!
espero no encontrarte en el camino,
en cambio si,
cruzarme con tu fruto, la enseñanza.
te doy mi mano que se desprende
de vos sin rencores importantes
porque en este largo trecho compartido
pude entender algunas cosas.
sobre todo el quid de tu insistencia
sobre todo, porque estabas lastimado
y querias que te cure...
anda tranquilo por la senda mansa
te dejo ir, no me debes nada.
2011
20 abr 2011
el infierno tan temido
Afirmo que se puede pasar del amor al odio mentira de por medio y luego, a una profunda indiferencia.
Promediaba octubre de 2006 aquí y en cualquier otro punto del globo -excepto en aquellos que tiene calendario distinto-. Camino del trabajo con mi compañera y amiga Maria nos detenemos en la puerta del correo deslumbradas ante una imponente “Africa Twin”. De quien seria tamaña motocicleta -pensábamos las dos- y, mientras hacíamos tal pregunta vemos que sale del correo la encarnación de un ángel. Digo un Ángel por lo rubio, lo esbelto, lo alto, lo delgado, lo risueño; digo un ángel, por la luz de la mirada, por la paz de la sonrisa, y por la aparente transparencia de sus alas invisibles.
Obnubiladas por semejante belleza aguardamos su atención sin disimulo y por suerte o por desgracia la captamos; la voz dulce del extranjero creo que preguntó “les gusta?” Pero no en un tono arrogante sino con una sencillez resuelta que no levantaba sospechas de nada. Y al unísono afirmamos “que si, que nos gustaba” y que no solo nos gustaba, jeje, sino que mucho mas que eso! Y la pregunta de rigor de donde eres y la respuesta algo confusa de sus labios y las demás frases de una conversación alegre, mas todos los intervalos de una música lenta, a la vez que embelesante como los diablos. Acto seguido el ángel me mira a los ojos y con decir que eran dos panales de abeja no se si alcanzo a describir el color miel de su dulzura, pero de todos modos me mira y me da su numero de teléfono. A lo que se monta en su asombroso rodado y se marcha contacto y promesa de por medio.
En este punto debo confesar algo de María: cuando el extranjero se hubo marchado, ella me puso contra la pared literalmente y me acogoto con sus dos manitos para sacar de las mías el papel con su teléfono; en ese entonces pudo ser una gracia, pero lo cierto es que el sembraba con su charme la locura y, no sólo parecía colmar toda expectativa, sino también ampliamente superarla. Puedo confesar también que me resistí al ataque y que me costó muy caro. Pero llegamos a un acuerdo que creímos lo mas justo: era a mi a quien el le había dado el numero, de manera que el contacto debía efectuarlo yo; sin embargo, cuando se concretase la cena que habíamos planeado, dejaríamos que el elija su preferida, ya que éramos dos las víctimas de su embrujo.
Mensajes de por medio, una noche el austriaco, vino a casa. Trajo una botella de vino postales del fin del mundo. Yo había hecho la comida, como era invierno todas las estufas estaban encendidas. Yo baje del altillo mi arsenal de poesías y se las fui leyendo de a poco, mientras mi amiga se marchaba; esta vez la fortuna – me dije- había hecho buenas migas conmigo. George estaba fascinado, y yo enamorada.
Su luz enceguecía, me miraba extasiado. Yo lo amaba y, -si bien no por mucho tiempo- mucho en ese momento.
Después de aquella noche hubo una segunda velada, esta vez, en la casa de Maria, que oficiaba de anfitriona. El había traído chorizos porque, como todo extranjero, estaba fascinado con la parrilla. Prendimos el fuego en el fondo, charlamos de un montón de cosas, hasta que le pregunte si tenia familia allá de donde venia y me contesto que no. “Y eres solo?” -Libre, como el viento- me dijo. Cuando fuimos a poner los chorizos en el fuego descubrimos que estaban podridos. George se indigno con el carnicero, yo, en cambio pensé “la carne podrida es mal presagio”.
Después cenamos y algo embriagados, cuando se iba, me tomo de las manos y me miro fijo, sentí como una electricidad me recorría hasta el alma; el también. Sellamos el pacto. Me imagine en las cumbres mas altas de la energía, con el al lado, éramos uno.
La tercera ocasión salimos solos, paseamos por toda zona norte, fuimos a Perú Beach a tomar algo, el estaba raro, con la actitud del que algo esconde.
Ahí pude ver el rollo, lo que se empeñaba en ocultar. Lo indague, lo persuadí, lo presione. Finalmente me entrego, tan solo, la punta del ovillo. Tenia una historia… no era ya –el de la noche anterior- libre como el viento. Se trataba de una pareja con la cual, obviamente, no estaba bien.
Punto y aparte.
Después de esa conversación en la cual el ya no hablaba tan bien el castellano y yo tampoco el ingles, nos subimos a la moto y buscamos un hotel, pero no un albergue transitorio, sino un hotel de pasajeros, claro, para que dos almas tan puras como las nuestras se pudieran unir. Estábamos tan agobiados por su noticia que no encontramos uno, y finalmente me llevo hasta la casa de Maria, donde consternada pase una noche amarga.
Nos vimos una vez más creo. Y se marcho. Había venido a hacer un curso de aviación para piloto de líneas comerciales, porque aquí era mas barato. Mentir también es mas barato en otro idioma.
Luego hubieron una serie de correos promisorios según los cuales el volvería pronto, traído por la fugacidad de un sueño, cuando menos lo esperase. Hubieron muchas ilusiones de mi parte y de parte de el… no tengo idea.
Al tiempo esta fruta jugosa acabo siendo un orejón, el ultimo del tarro. Y algo mas tarde ya no me importaba, no tenia gusto a nada. Solo me quede con la extraña sensación de preferir que aquella tarde, la del correo, mi amiga me hubiese quitado de las manos su teléfono, su contacto, sus alas de ángel que eran un infierno.
2010
19 abr 2011
Escalera descendente de palabras
cariño
aburrimiento
fastidio
odio
costumbre
indiferencia
quiebre
2005
aburrimiento
fastidio
odio
costumbre
indiferencia
quiebre
2005
Escalera ascedente de palabras
Mirada
brillo
sonrisa
calor
palabra
beso
susurro
abrazo
pasión
amor
2005
brillo
sonrisa
calor
palabra
beso
susurro
abrazo
pasión
amor
2005
Carnales
Al ocurrir los primeros frios
parece que se estiran las yemas de los dedos,
se ponen sedosas y dicen
que es la época ideal
de acariciarse
y dejar que nuestras manos
lustren la piel del cuerpo
para que el calor de las manos
forme abrigo
y encienda la rosada ternura
de las mejillas.
2007
parece que se estiran las yemas de los dedos,
se ponen sedosas y dicen
que es la época ideal
de acariciarse
y dejar que nuestras manos
lustren la piel del cuerpo
para que el calor de las manos
forme abrigo
y encienda la rosada ternura
de las mejillas.
2007
el rancho
Me mudaba hacia otro rancho.
al principio, como todo lo que es feo,
a mi no me gustaba.
perdían las canillas y no andaba la persiana.
Pero el tiempo...
ese activista que todo lo transforma
me hizo amarlo.
Ahora yo lo siento mio
y no se si su belleza es objetiva.
Cómo no si me contiene?
me proteje de la lluvia, del frio,
me banca la ropa y los libros.
Me limpia me descansa es todo mio.
Qué argumento poderoso
es el amor:
perdona las falencias
y engrandece lo que es chico.
Resplandece lo que es opaco
y todo lo vuelve divino.
2008
al principio, como todo lo que es feo,
a mi no me gustaba.
perdían las canillas y no andaba la persiana.
Pero el tiempo...
ese activista que todo lo transforma
me hizo amarlo.
Ahora yo lo siento mio
y no se si su belleza es objetiva.
Cómo no si me contiene?
me proteje de la lluvia, del frio,
me banca la ropa y los libros.
Me limpia me descansa es todo mio.
Qué argumento poderoso
es el amor:
perdona las falencias
y engrandece lo que es chico.
Resplandece lo que es opaco
y todo lo vuelve divino.
2008
las cosas
Las cosas pueden ser o no ser, pero no dependen de nadie...
Sólo se dan, si es que así sucede,
Ocurren sin dar aviso y en el momento menos esperado.
Si las cosas son, entonces la gloria entre los dedos,
la jugosa fruta del éxito estallando en las manos.
Si las cosas no son, simplemente, un paso al costado...
Las veo pasar y me deslumbran,
Porque creo que van mas aprisa que yo.
Pero en fin, no importan, si tras ellas
marchan cosas nuevas que me deslumbran mas aún.
Como luces fugaces del cosmos desfilan
las experiencias de vida
Envueltas en llamas; llamas del corazón
Quemando todo lo que hay en su camino.
Y si importasen, acaso tanto como para desvivirme, que no me duelan.
Y si por mi propia humanidad pierdo las que tengo, que no me arrepienta.
2008
8 de diciembre
Volvemos con Dieguito del cumpleaños del Tano. Son las 5 de la mañana. Nos peleamos todo el camino porque yo le pedí que nos vayamos. Eran todos varones y estaban ya borrachos… y empezaban a hablar de mujeres… y yo me quise volver.
Diego, vamos.
Pero, mujer! Si la estoy pasando joya.
Bueno Diego, pero los chicos ya están hablando de cosas suyas, creo que se sentirían mejor solos –incluso, pensé, quizá quieran llamar un par de putas- …Es más, -le dije- creo que quieren llamar un par de mujeres…
Sos una flashera, mujer! Relajate! Estoy bien.
Claro Diegui, yo entiendo que vos estés bien, pero…
Bueno, bueno! – y con ínfulas se hizo a la idea-
Diegui puso la trompa larga y empezó a saludar lentamente a sus amigos, de a uno.
A medida que los iba saludando me señalaba con un gesto para indicar que nos íbamos porque a mi me ocurrió. Mi idea era que correspondía irnos. Y Creo que también era la de sus amigos.
Cuando salimos de la casa de Richard, Dieguito traía una lata de cerveza en la mano, que pateó cuando llegamos a la avenida, con tanta suerte de que no fue a parar al parabrisas de ningún coche. Esperamos el colectivo en puente Saavedra. Tardó en venir. Bajamos en Liniers, madrugada del feriado 8 diciembre. En los costados de la General Paz la comunidad boliviana estaba de jerga. Borrachos a los tumbos por las calle, parejas que se decían cosas -a esa hora, palabras de amor o de odio, dependiendo el caso- Diego caminaba delante de mi, rápido, mirando alrededor con desprecio, tocando la navaja que tenía en el bolsillo. En la puerta del bingo Ciudadela conseguimos un remis, nos trajo hasta casa con Diego puteando furioso a la gente, a la hora, al día que comenzaba, al remis.
En cuanto ponemos los pies en el porchecito y cerramos la puerta, el saca la navaja del bolsillo -Yo, pálida, trago saliva- mira para un lado, para otro. No se decide a entrar.
-¿Die, - le suplico- nos acostamos a dormir?- En realidad tengo pánico. Nunca me gustó que salga con la navaja. Pero ahora la tiene en la mano y oscila en lo que va a hacer con ella. Entonces me mira fijo y no responde, tiene los ojos brillantes y está agitado, camina lento en dirección a mi – yo siento que todo sucede en cámara lenta, a medida que se prepara mi adrenalina esperando lo peor- y sólo pasa por al lado mío para entrar en la casa, pero vuelve sobre sus pasos y sale.
-Anda a acostarte, yo me quedo acá- Y comprendo que su plan es auto destinarse la navaja, cosa que no deja de asustarme, aunque en el fondo siento pena y luego pienso que debo separarme de él urgente que ya no volveré a verlo con buenos ojos, que literalmente no sirve nada de esto… y además, me da miedo. Y por miedo no me voy a la cama, porque no sé que puede llegar a hacer con la navaja –aunque lo más probable es que nada- . Lo intento seducir – aunque me da pavura en verdad- para que se venga a acostar y suelte la bendita navaja, incluso le pido a la virgen, en su día, que haga el milagro de que diego se acueste y me deje pasar la noche en paz… para que a la mañana siguiente, cuando esté fresco, pueda yo comenzar con los preparativos e irme lejos de su lado. Él está muy enojado, pero ni bien me acerco a hacerle una caricia, su enojo se convierte en lástima por si mismo, y aún con la navaja en la mano, monta un espectáculo de auto flagelo, diciendo de si mismo cosas horribles, y rozando el filo metálico por sus piernas. Mientras intento apaciguarlo contengo la risa característica de mis nervios, y luego de un rato nos vamos a la cama.
Ahora él se sentó en el borde del catre y sigue pasándose el filo por las piernas, yo sólo tengo muchísimo sueño y deseo dormir y deseo que esto termine. Por fin él se acuesta, después de haberle insistido un poco, y ya estamos los dos tapados con una sábana, completamente paralelos, rectos y cada uno mirando el techo. El ventilador apaga el silencio y amanece por la ventana. Le doy gracias a la virgen.
Cuando logro dormirme sueño que le digo a Dieguito que no se pase la cuchilla por las piernas, que vaya a la vereda a hacerlo, pero que la apoye más bien sobre la yugular, que primero tiene que separar la cabeza, para cortar el cuerpo.
2011
2011
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