con el tiempo, uno se hace a la idea del "imposible",
lo cual no es otra cosa que una cuenta, que da por resultado
no tomar la decisión de perseguirlo.
La templaza y la mesura de los años,
ah, maestras de la cobardía.
El rostro humano y su cuerpo son una maravilla de Botticceli,
un devenir desde el esplendor hacia la decrepitud,
un estado, ni más ni menos, de movimiento de la materia a través del tiempo.
( el tiempo es una cosa que se pega una tras otra cosa igual y nos reviste.)
2011